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Los segundos, sin embargo, llevan consigo cambios químicos;
la materia base sufre transformaciones que afectan a su naturaleza, por lo que
una vez que se establece la separación, la simple reunión de los componentes
no reproduce la sustancia original.
Las nociones científicas de combinación, mezcla y
disolución tienen en común el hecho de que, en todos los casos, intervienen
dos o más componentes, a pesar de lo cual presentan diferencias notables. Una
combinación química es una sustancia compuesta formada por dos o más
elementos cuyos átomos se unen entre sí mediante fuerzas de enlace. Sus
entidades elementales, ya sean moléculas, ya sean pares iónicos, son iguales
entre sí, y sólo mediante procedimientos químicos que rompan tales uniones es
posible separar los elementos componentes de una combinación.
Las mezclas son sistemas materiales que pueden
fraccionarse o separarse en sus distintos componentes por métodos físicos.
Cuando los buscadores de oro lavan sobre el cedazo las arenas auríferas,
procuran, mediante un procedimiento físico, separar el barro y los granos de
arena de las pepitas del precioso metal. En las salinas, por efecto de la
intensa evaporación, el agua del mar se separa en dos componentes: agua
propiamente dicha, que en forma de vapor se incorpora al aire, y un conjunto
de sales minerales que se acumulan en el fondo hasta que se completa la
desecación.
En cierto tipo de mezclas la materia se distribuye
uniformemente por todo el volumen constituyendo un sistema homogéneo. Cuando
una sustancia sólida se mezcla con un líquido de tal forma que no puede
distinguirse de él, se dice que la sustancia ha sido disuelta por el líquido.
A la mezcla homogénea así formada se la denomina disolución. En este
caso la sustancia sólida recibe el nombre de soluto y el líquido se
denomina disolvente. La noción de disolución puede generalizarse e
incluir la de gases en gases, gases en líquidos, líquidos en líquidos o
sólidos en sólidos.
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